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Wearecat: La moda universal

In Uncategorized on October 13, 2009 at 12:00 pm

Por Cristina E. Wilhelm

wearecat

La dupla de diseñadores conformada por Carlos Elías Cabrices y Humberto Perozo fueron seleccionados para presentar su firma Wearecat en el showroom de la Pasarela del Ego Cibeles. Aquí nos hablan sobre ese logro y sobre su nueva colección.

LA ESENCIA

C.W: ¿De dónde provino la idea de unirse para crear Wearecat? ¿Qué vinculación los encaminó hacia un destino creativo común?

W.C: Wearecat nace luego de un proceso de experimentación acerca de lo que es crear moda e imponer estilos. Comenzamos en enero de 2008 jugando a reconstruir un guardarropa olvidado entre retazos de prendas vintage, juguetes en desuso, sacos empolvados, millones de ideas y una máquina de coser heredada. En ese entonces cinco amigos nos unimos para investigar y experimentar, de allí sale nuestro primer proyecto referido a moda, llamado Boy.life. Esa experiencia duró poco, pero nos dio a conocer a nivel nacional como propuesta de moda alternativa. Eso nos hizo sentir que realmente teníamos una visión que llamaba la atención. En julio de 2008 los integrantes de Boy.life tomamos rumbos distintos, mientras nosotros dos comenzamos ese mismo mes a centrarnos en crear moda desde cero, ya sin vintage, aprendiendo las correctas maneras de coser, cortar y elaborar prendas que fuesen únicas y que tuviesen intención. En agosto de 2008 nació Wearecat.

C.W: En varias oportunidades han hablado sobre los caprichos del nombre Wearecat: la unión de sus nombres, su afinidad con los gatos… pero ¿acaso lo felino tiene alguna influencia en su propuesta estética?

W.C: Inicialmente no, pero poco a poco los felinos se han convertido en parte importante de nuestras vidas. En esta nueva colección se han convertido en un elemento fundamental de nuestro concepto generador.

C.W: Sin duda, ustedes forman parte de un movimiento estético independiente que estalló en Maracaibo desde hace unos dos años. Pero, a estas alturas del camino, ¿consideran que siguen siendo una firma indie? ¿Le temen al mainstream?

W.C: Ahorita no le tememos a nada, estamos entregados a la idea de que la moda es nuestro proyecto de vida, sí somos indie, pero tenemos planes de expansión a futuro, sentimos que somos los “escogidos” para demostrarle a este país que tienen un concepto errado de lo que es la moda. Queremos demostrar a todos que la moda es una industria capaz de aportar importantes divisas a una nación, y que en tiempos de crisis ayuda a refrescar las mentes y a alivianar las penas. Es el juego entre lo estético y lo funcional, es la expresión más tangible de lo que es el diseño, y diseño es una palabra muy fuerte.

C.W: Indiscutiblemente Wearecat presenta una propuesta urbana. Pero, ¿la ciudad de la que hablan sus prendas es Maracaibo?

W.C: Directamente no, nuestras prendas hablan de un ciudadano del mundo. No nos limitamos a una región, queremos que la gente deje de sectorizarse y que comencemos todos a globalizar los pensamientos desde nuestras experiencias.

C.W: Como dupla de diseñadores, ¿disfrutan compartir el proceso creativo o acaso el espíritu felino los conduce ocasionalmente al conflicto?

W.C: Obviamente cuando pasas tanto tiempo con una persona llegan a haber desacuerdos, mucho más dentro de un ambiente laboral creativo, pero sabemos que cualquier pelea es insignificante ante nuestra misión, así que tratamos de hacer que las diferencias se solventen para seguir derechos hacia nuestra principal meta, la creación.

C.W: ¿Tienen gatos?

W.C: Tenemos tres gatos; siempre hemos tenido tres gatos. El primer trío los conseguimos en la calle, eran tres adorables  señoritos llamados Karl, Coco, y Miú-miú -obviamente por Karl Lagerfeld, Coco Chanel y Miuccia Prada. Luego Coco y Miú-Miú, tristemente desaparecieron. Luego conseguimos gracias a unos amigos, dos gatitas preciosas enrazadas entre gatos callejeros y gato siamés, ellas se llaman Flaquita y Temerosa.

LA SUSTANCIA

C.W: Todo creador se expone automáticamente a ser etiquetado. ¿Cuáles consideran ustedes que son las etiquetas de Wearecat? ¿Se sienten cómodos con ellas o creen quizás que son simplemente visiones reduccionistas de su trabajo?

W.C: Nos molesta un poco cuando nos llaman Diseñadores Emergentes, aunque fuimos nosotros quienes organizamos el Primer Bazar de diseño Emergente en Maracaibo y aunque hayamos sido los primeros en utilizar el término. Ese encasillamiento nos molesta, preferimos ser llamados Diseñadores Independientes, porque trabajamos por nuestros propios medios, al fin y al cabo lo que somos es diseñadores.

C.W: La moda es en esencia algo efímero, pasajero… ¿Qué posición tienen como creadores ante este hecho inevitable? ¿Cuál es su estrategia para lograr lo perdurable?

W.C: Nuestra estrategia es estar siempre informados por los medios correctos acerca de lo que está sucediendo en el mundo en cuestiones de moda. Es un hecho que la moda la imponemos los jóvenes. Creemos en la efervescencia juvenil como leitmotiv, y la música es parte de esto. Nuestro gancho es que estamos sincronizados con el pensamiento global de esta generación y la gente siente amor por esto. Si seguimos en sincronía con las distintas generaciones, y seguimos investigando y haciendo trabajo de introspección, sabemos que seguiremos teniendo esa chispa, esa malicia que a la gente le atrae; es como mezclar todo esto con sentido común, con buen gusto y con locura.

C.W: Existe una marcada diferenciación entre sus líneas de ropa. Una es más casual y otra se relaciona más bien con la estética del haute couture. ¿A qué responde esta diferencia?

W.C: A los tiempos. Hay momentos cuando sentimos muy de cerca la necesidad de la ropa de fiesta, ropa divertida pero de vestir; no creemos ser haute couture, somos la propuesta diferente que quieren ponerse las quinceañeras, o que quieren usar para un cocktail. Somos capaces de hacer un vestido de novia, siempre siendo atípicos. Realmente, lo más importante es que la quien nos use se sienta cómoda consigo misma, se acepte, se ame, y ame a los demás, porque sin esto no se disfruta ni el vestido más caro, ni el vestido más Wearecat. Nuestro otro lado, es como la propuesta universitaria, es la ropa para divertirse y para cambiarle la cara al día a día.

C.W: Por el hecho de ser una marca independiente, las piezas de Wearecat se han caracterizado por ese toque artesanal que se desprende de todo lo que no fue producido en serie. Pero a la hora de crear piezas más pretensiosas, no representa esto un problema? ¿Consideran que la evolución de la marca ha sido paralela con la evolución de sus habilidades para lograr acabados impecables?

W.C: Cada día vamos aprendiendo más detalles de cómo ejecutar de manera profesional cada prenda. Cuando tenemos la necesidad de realizar ropa de noche, ropa de vestir, buscamos a nuestro equipo especializado en confeccionar de la manera correcta cada producto. Cuando hay algo que sabemos que no podemos realizar tenemos a la gente que nos ayuda. Trabajamos con modistas, con un taller de producción con la que hacemos prendas básicas (camisetas), y un taller de sastrería con la que hemos ido trabajando desde hace más de un año (Sr. Luis y sus Muchachos), además de tener una aliada fiel, nuestra tía Nora, quien de verdad nos ha enseñado a coser.

C.W: ¿De dónde provino la idea de pintar a mano sus piezas? ¿Alguna influencia en particular?

W.C: Somos artistas, y como artistas sentimos la necesidad de llenar de pintura el clóset del común denominador social. Es mucho más enriquecedor hacer una prenda cuyo estampado no haya sido utilizado por ningún otro creador. Hemos investigado formas de teñir o hacer expresionismo en telas, para lograr dar color a un textil básico. Estamos influenciados por el arte desde todas sus ópticas y la moda es un arte. Somos fieles seguidores de esta teoría. Esto hace que encontremos más idóneo trabajar más para lograr un efecto específico, y llegar a realizar prendas únicas, con un sello que nos haga destacar en las vitrinas. Quizás no seamos los primeros en hacer esto, pero somos de los que nos atrevemos a vivir las ideas y hacerlas tangibles para los demás.

C.W: Wearecat ha jugado con iconos de la cultura pop como Mickey Mouse o la editora de Vogue, Anna Wintour. ¿Por qué precisamente esos personajes? ¿Qué significado tienen en su diccionario? ¿A cuáles otras figuras les gustaría convertir en gatos?

C.W: Queremos divertirnos una vez al mes y jugar con las figuras que nos han marcado desde pequeños. Mickey Mouse es la eterna estampa del niño, y somos los niños que queremos hacer leyenda. Anna Wintour es la persona más influyente en el mundo de la moda, y venerarla en forma de gato es nuestra manera de mostrar el nuevo pensamiento pop de los seguidores de la moda en el mundo. Para septiembre estamos invitando a un ilustrador venezolano, nuestro amigo Reynaldo Vásquez (www.hmto.net) para que convierta en gato a musas, (Twiggy, Verushka, Edie Sedgwick), y así seguir mostrando el pensamiento pop-moda-vintage contemporáneo.

C.W: En algunas entrevistas han manifestado su devoción por la ropa vintage. ¿Cuál es el secreto para llegar a las prendas correctas? ¿Cómo es posible encontrar una camisa YSL en un mercado de corotos? ¿A qué lugares podemos ir?

W.C: Nuestro gran secreto es tener el ojo y despertarnos el día correcto para sentir que es un día de hallazgos. Hay que ser arriesgado y buscar donde el ojo no ve normalmente. Los domingos en Cotorrera (Maracaibo) son geniales, son la forma más práctica de conseguir buenas prendas. También hay uno que otro mercadillo en el centro de la ciudad donde de vez en cuando se pueden conseguir buenas prendas usadas. Solo hay que saber buscar, los closets de las abuelas, los tíos, los amigos de la familia que ven que uno le gusta esos trapos viejos siempre son de gran ayuda para llegar al look indicado.

LA NOVEDAD

C.W: Háblennos de la creación de su camiseta aniversario, la Cut-Cat…

W.C: Finales de agosto es una época de celebración para Wearecat, y en este mes nos avocamos a hacer sentir a la gente creadores de su propia imagen. Por eso lanzamos una edición de camisetas con marcas de patrones indicativos para cortarlas y customizarlas, y que cada quién haga de la prenda básica por excelencia su idea de corte perfecto, bajo premisas Wearecat que no deben ser obligatoriamente seguidas.

C.W: ¿Cómo lograron la transición de “jóvenes promesas del diseño de modas local” a “diseñadores revelación en la quincuagésima edición del Cibeles Madrid Fashion Week?

W.C: Trabajando sin parar. Un día nuestra amiga y directora de arte Gaby Vílchez, cansada de vernos frustrados por la falta de una buena pasarela en la cual participar a nivel nacional, nos propuso enviar nuestra propuesta a plataformas de moda a nivel internacional. En mayo, enviamos nuestra propuesta a la pasarela del Ego de Cibeles y recibimos una negativa, pero luego hacia el mes de julio, nos llegó un correo preguntándonos si podríamos estar en Madrid el 17 de Septiembre. Nos emocionamos mucho. A finales de julio nos confirmaron que habíamos quedado seleccionados para participar en el Showroom del Ego de Cibeles. De allí en adelante hemos trabajado más y más.

C.W: ¿Cómo definirían la propuesta de su colección Galáctica 2009/2010? ¿Esa anunciada expedición a otra galaxia significa que Wearecat se despedirá de su localidad? ¿Qué creen que representará para sus carreras el haber sido parte de un evento de esta magnitud?

W.C: El concepto generador de Galáctica es una reacción ante el tema del futuro, una pregunta: ¿Cuál sería la nostalgia más recurrente en el futuro? Pensamos en que sería la alta elevación del cerebro en puro, las culturas primitivas, el momento en el cual el ser humano sufre una primera evolución. Esta colección es una visión sintetizada del ser primitivo y puro, hay una convergencia entre el universo, los seres celestiales y el animal felino. Eso en cuanto a concepto generador. En cuanto estilismo nos estamos moviendo hacia un look bastante fresco, noventoso, estamos trabajando mucho el denim, estamos diseñando estampados y utilizando la impresión textil en prendas que les harán sentir fuera del mundo, esta colección es totalmente ready to wear.

Por otro lado Wearecat no se despide aun de su localidad; necesitamos establecernos más. Cibeles es una gran puerta para que el diseño venezolano se exponga ante el mundo, esperamos con esta participación en el showroom mostrarnos en un futuro no muy lejano en la pasarela. Queremos hacerle saber a Venezuela que tenemos un pensamiento y que creemos en la moda con convicción, que sí hay futuro, que ya tenemos que comenzar a combatir al tercermundismo de nuestras cabezas, y pensar en función de una Venezuela más desarrollada. Todavía no es nuestro año para ser una fuga de talentos más.

© Versión extendida del original publicado en la edición 48 de la revista Tendencia (2009).

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Historia de Domingo

In Uncategorized on October 8, 2009 at 3:17 pm

Por Cristina E. Wilhelm

Fotografia: Osvaldo Ponton. www.menamoredelespacio.tumblr.com

Fotografia: Osvaldo Ponton. http://www.menamoredelespacio.tumblr.com

Para Osvaldo.

Inventaré una historia de domingo para ti:

Hubo un domingo que se rebeló.
Se cansó de ser el último día de la semana
Se cansó de que la gente se pusiera melancólica en su nombre
Se cansó de que lo tomaran como excusa para quedarse en cama
Se cansó de que ese día pasaran los programas más aburridos en la tele
Se cansó de los almuerzos de comida recalentada
Se cansó de las calles vacías y las puertas cerradas
Se cansó de los amantes somnolientos de piernas trenzadas
Y se disfrazó de viernes…

Entonces la gente empezó a salir a las calles
A tomar cocteles sobrevalorados en copas glamorosas
A hacer el amor con desconocidos,
A ordenar comida japonesa y comerla descalzos

También la música cambió.
Ese día nadie escucharía Death Cab for Cutie ni Bon Iver
Solo Murder on the Dance Floor y Aretha Franklin.

Pero justo cuando la noche del domingo disfrazado llegaba a su fin
el mundo cayó en cuenta:
Todo era una fraude.
¿Por qué si hoy es viernes mañana debo trabajar?
¿Por qué a este viernes lo sigue un lunes?
Este día ladrón me robó el fin de semana.

Y el domingo se sintió mal.
Entendió que la gente lo necesitaba tal como era
Se sintió triste por todas las canciones de domingo escritas
Prendió su iPod y se dejó sumergir en nostalgia
Escuchando Sunday Morning de The Velvet Underground.
Él podía hacer lo que quisiera.
Total, es domingo.

Reflexiones arbitrarias sobre la cultura hipster

In Uncategorized on October 8, 2009 at 3:08 pm

Por Cristina E. Wilhelm

hipster

La sociedad es adicta a las etiquetas, sobre todo cuando de seres incomprendidos, bohemios y/o melómanos se trata: los han llamado beatniks, hippies, posmos, shoegazers, grunchies, entre muchas otras clasificaciones. En la actualidad los términos de rigor son emos, indies o simplemente hipsters. Que a nadie lo tomen por sorpresa.

Nietzsche sabía de lo que hablaba cuando expuso la idea del Eterno Retorno, esa concepción no lineal del tiempo que nos convence de que el mundo carece de una meta. Simplemente da vueltas en círculos que originan una repetición invariable, donde el ciclo se cierra cuando los valores del pasado se transmutan para dar paso a los valores del presente. Sólo esa teoría podría explicar cómo la subcultura hipster de los cuarenta devino en la contemporánea.

En los cuarenta el término hipster era usado al hablar de los aficionados al jazz y el estilo de vida que crearon alrededor del género musical. Por lo general eran caucásicos con aspiraciones negroides, con disposición a experimentar con las drogas y la sexualidad, y con estilo dandy al vestir. Frank Tirro definió el término diciendo que “el hipster es un hombre subterráneo. Él es para la Segunda Guerra Mundial lo que el dadaísta fue para la primera parte. Él es amoral, anarquista, cortés y sobre-civilizado al punto de la decadencia. Siempre diez pasos adelante en el juego por su conciencia, un ejemplo de lo cual podría ser conocer a una chica y rechazarla, porque sabe que saldrán en citas, se tomarán de las manos, se besarán, fornicarán y quizá se casarán o divorciarán. Así que ¿para qué iniciar todo? Él conoce la hipocresía de la burocracia, el odio implícito en la religión, entonces ¿qué es lo que valora?, como no sea para pasar la vida evitando dolor, tener a raya sus emociones y ser genial. Él anda buscando algo que trascienda toda esta sandez y lo encuentra en el jazz”.

Aunque la subcultura hipster contemporánea guarda paralelismos con la de los cuarenta, la brecha generacional y las nuevas tendencias musicales han trazado diferencias esenciales. En vez de estar ligado al jazz, hoy se asocia con el rock independiente y todo lo que el estilo de música conlleva. Los hipster de hoy rechazan las etiquetas de cualquier naturaleza: marcas de ropa, grandes disqueras o estudios de cine que fabrican blockbusters en serie. La premisa es alejarse de lo que seduce al rebaño –lo mainstream– en una búsqueda insaciable de individualidad y nuevas estéticas. Nada nuevo en realidad, simplemente un ciclo que regresa al punto de origen, revestido de los colores de los “dosmiles”. La paradoja es que el deseo de huir de las etiquetas simplemente les estampó una nueva etiqueta: la de indie o hipster. Un desenlace clásico en la historia de las contraculturas.

Los hipster por lo general pertenecen a la clase media acomodada, ya que cierto nivel intelectual y económico superior al promedio es necesario. Lo que exacerba sus instintos consumistas es la ropa vintage de mercados de segunda mano o la ropa hand-made comprada en mecadillos de diseñadores “emergentes”. Hábitos adicionales como el vegetarianismo, la conducta eco-friendly o la lectura de izquierda son accesorios tan necesarios como cualquier objeto con el “I (heart) NY” impreso. Pero qué curioso resulta que veneren a la manzana más venenosa del capitalismo y rechacen al mismo tiempo las corporaciones multinacionales.

A pesar de que tiene su encanto, pareciera que los hipster se han vuelto fanáticos de los quince minutos de fama del producto que necesitan devorar antes que pase de moda. Con esto sólo contradicen la identidad hipster, que se regodea en el rechazo por las masas sedientas de consumismo y Louis Vuitton. Su discurso es un desafío profeso a lo burgués pero su conducta es tan excluyente como la de la burguesía. Y en el fondo no es más que una anti-moda tornada en moda. Sólo así se explica la conducta de las jóvenes que dejan el aislamiento de sus iPods –llenos de bandas que sólo conocen quinientos usuarios de MySpace en el mundo–, para asistir en manadas a los mercadillos de diseño a comprarse tocados extravagantes (que en realidad son sólo copias de los que vieron hace tres Vogues atrás). O más aún, la del grupo de “diseñadores” que imita descaradamente accesorios de H&M para venderlos a través de la Web 2.0 para comprarse luego las fabulosas Converse diseñadas por John Varvatos que promociona la revista Nylon del mes o los snickers del blog de Kanye West.

La paradoja es que, pese a ser contradictoria, la subcultura hipster es seductora, sobre todo para los más jóvenes. Es el imperio de “lo cool” –aunque el término apropiado en este caso sería “lo deck”. El libro de Robert Lanham, The Hipster Handbook (2003), ofrece estrategias clave a través de una lectura muy entretenida para entender mejor a lo que me refiero.

Así está el mundo de los jóvenes en sus veintes e incluso treintas; esta es la tendencia predominante desde el 2008. Han construido una moda globalizada, nutrida de elementos de décadas anteriores unidos a manera de collage. Las ideologías son individuales y lo que está “de moda” automáticamente está “out”. Tiene la misma importancia el que el presidente haya destituido al gobernador, los nuevos lanzamientos de Matador Records o si el calzado de moda es glow in the dark.

Señales de que eres hipster

•    Prefieres cualquier religión antes que el Cristianismo
•    Tu accesorio de rigor son unos Rayban Wayfarer
•    Tu nivel de grasa corporal no supera el dos por ciento
•    Sabes qué son los keffiyehs, pero no te interesa Palestina
•    Le dices kitsch a lo mainstream
•    Nadie lo sabe, pero la mitad de tu closet la compraste en Urban Outfitters o American Apparel con la tarjeta de crédito de tus padres
•    Tu corte de pelo está inspirado en el del cantante de Tokyo Police Club y luce genial cuando está sucio
•    Eres un “hater” (odias al mundo)
•    Quieres estudiar Arte en BCN (Barcelona) o Diseño de Modas en BA (Buenos Aires)
•    Eres gay o gay-friendly
•    No toleras la existencia de Lady Gaga
•    Te desahogas diariamente en tu Blog y pretendes que no te importa el número de visitas diarias
•    Idolatras a Andy Warhol y/o a Edie Sedgewick
•    Niegas ser hipster