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Nike ID: Sneakers con identidad

In Uncategorized on October 8, 2009 at 2:34 pm

Por Cristina E. Wilhelm

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Sucede a diario. Un hombre, mujer o niño, ante a una pared llena de zapatos, tratando de encontrar el ideal para correr un kilómetro más en la maratón, perder esos kilos de más en el gimnasio o lograr el revés perfecto en el campeonato de tenis. Pero la verdad es que no existe el zapato perfecto. Para tenerlo debemos crearlo con nuestras propias manos, y eso sólo es posible con un sitio como el de Nike ID.

El humanista alemán Eric Fromm escribió que los seres humanos no estamos conscientes de nuestra necesidad de conformismo. Él define la individualidad como una ilusión, ya que nuestras ideas no son propias, sino el producto de un sistema que las inventó por nosotros. Según Fromm en el mundo de hoy la diferencia se limita a los detalles: “llevar las iniciales en la cartera, afiliarse al partido Demócrata en lugar del Republicano o seguir a los Elks en vez de los Shriners. El lema publicitario ‘es distinto’ demuestra esa patética necesidad de diferencia, cuando, en realidad, casi no existe ninguna”.

Es cierto. Comemos, hablamos, caminamos y nos vestimos según los mandamientos del verdadero dios de nuestro tiempo: la televisión, esa deidad que determina lo que es cool –léase la “cooltura”– y lo que debe desterrarse. Con lo que no estoy de acuerdo es que la necesidad de sentirnos diferentes sea patética. Simplemente es nuestra única alternativa, pues volvernos ermitaños y mudarnos a la selva amazónica para vivir de la caza y la pesca está fuera de consideración. Para convencerme, me basta con recordar la cara de felicidad de mi amigo Sami al mostrarme sus nuevos zapatos de goma diseñados por él mismo a través de la página de Nike ID, y llevados a la puerta de su casa desde China en sólo cuatro semanas. Con detalle, me contó cómo eligió el color de cada mínima parte, desde el forro interno hasta la suela. ¡Incluso tenían su nombre bordado!

Al llegar a casa, constaté que en el sitio de Nike ID no sólo pueden diseñarse zapatos de goma, sino también bolsos, camisas y accesorios para hombres, mujeres y niños. Fascinante. Y pensé entonces, ¿cómo algo tan banal puede llenar, aún fugazmente, a alguien tan místico como mi amigo, quien incluso vive su vida de acuerdo con principios cabalísticos? Entonces entendí que precisamente de eso se trata. De reírnos de nosotros mismos como sociedad y permitirnos disfrutar de los beneficios de vivir en mundo globalizado. Deleitarnos en hacer un click en la pantalla de nuestra computadora occidental y hacer que un obrero asiático, que está a miles de kilómetros de distancia y a quien seguramente nunca conoceremos, se dedique a hacer unos zapatos justo como los soñamos en este lado del globo.

Eso fue precisamente lo que hizo Phil Knight –considerado padre del marketing deportivo y fundador de Nike Inc– cuando decidió crear su propia compañía, hoy convertida en un imperio deportivo. Su logotipo le costó treinta y cinco dólares, es conocido como el “Swoosh” y es sin lugar a dudas uno de los símbolos más reconocibles de estos tiempos. Estuvo inspirado en la diosa griega Niké –la Victoria de los romanos–, quien era capaz de correr y volar a gran velocidad. El Swoosh es la asbtracción de una de sus alas. Hoy poco se sabe de Niké, pero mucho de esta marca que exhorta a la victoria, al coraje, a la osadía, a través de mensajes publicitarios que rayan en la genialidad.

Nike convenció al mundo de que el triunfo puede depender de un zapato, tal y como lo ilustró el director Cameron Crowe en su película Elizabethtown, inspirada en la historia del magnate deportivo, interpretado por Alec Baldwin: “Un zapato no es simplemente un zapato, es lo que nos conecta con la Tierra. El zapato ideal puede transportarnos, hacernos creer que somos capaces de mucho más. Pero deben hacerse sacrificios para alcanzar la meta de la pura grandeza”.

El famoso zapatero Manolo Blanhik creó un modelo especial para Sarah Jessica Parker y astros deportivos como Michael Jordan, David Beckham o Ronaldinho tienen uno confeccionado a la medida de sus necesidades. ¿Por qué no atrevernos a tener uno propio? No hay nada peor que encontrar el final de la vida y darnos cuenta de que fallamos en el peor esfuerzo: el que nunca hicimos. No importa si es una idea original o una estrategia más del sistema para hacernos comprar zapatos… Como diría cualquier publicidad de Nike: “Just do it”.

© Publicado originalmente en la revista Tendencia Maracaibo

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